Subiendo por la carretera que conduce al puerto de Navacerrada, a ambos lados del río Eresma se encuentra Valsaín y La Pradera de Navalhorno.
Valsaín ya existía en 1273 cuando aparece en un privilegio de Alfonso X El Sabio con el nombre de “Val Sabín”. Sobre el pabellón de caza que hiciera Enrique III de Castilla, Carlos V mandó edificar un palacio en torno a un patio. Fue su hijo Felipe II, siendo príncipe, quien impulsó un proyecto que tomó forma gracias a la intervención de los arquitectos Luis de Vega y Gaspar de Vega, su sobrino. La construcción de la Casa Real del Bosque se extendió durante la segunda mitad del siglo XVI. El Rey Prudente reunió aquí a su Corte en muchas ocasiones. En el siglo XVII, Juan Gómez de Mora, Maestro Mayor de las Obras Reales, impuso el uso del ladrillo en las mejoras que sugiriera el segoviano Pedro de Brizuela.

Tras finalizar la tercera estancia de Carlos II en este Real Sitio (1686), un incendio destruyó buena parte del edificio. En 1700, el mismo año de su muerte, el rey soñó una reconstrucción que nuca llegaría. Aunque Felipe V, primer rey Borbón de España, intentó la restauración de Valsaín, finalmente decidió construir un nuevo palacio en el lugar de San Ildefonso, en el que los Jerónimos tenían una granja. A mediados del siglo XIX tan sólo quedaban en el lugar una quincena de familias. Hoy en día es un lugar de cerca de doscientos habitantes, dinámico y apegado a sus tradiciones.
La Pradera de Navalhorno es un núcleo industrial que tiene su origen en la explotación de la riqueza forestal de los Montes de Valsaín. Hacia la mitad del siglo XIX se le describe como un poblado desordenado. En 1880 se decide la ordenación urbanística, asignándose a cada maderista una parcela donde construir talleres y viviendas. Las que se conservan de esta época están construidas en adobe y madera que se protegía con los aceites de las máquinas del Real Aserrío, inaugurado en 1884.
* Fotografías cedidas por la OFICINA DE TURISMO DEL REAL SITIO DE SAN ILDEFONSO |